miércoles, 29 de agosto de 2018

Águila Calzada, Aquila pennata 

El plumaje de la Águila Calzada puede presentar dos fases de coloración muy diferentes. Este hecho ha confundido a los antiguos naturalistas, hasta el punto de que la existencia de esta especie, poco repartida, fue mal conocida durante mucho tiempo. Su talla relativamente pequeña para un águila y la gran variabilidad de sus actitudes, en tierra o en vuelo, complican aun más la identificación del Águila Calzada 








Agachadiza Común, Gallinago gallinago



El «canto» de la agachadiza, un resonante y vibrante zumbido, no tiene nada que ver con su voz. Cuando el macho se lanza en picado en un ángulo de 45 grados, con la cola desplegada, las dos plumas exteriores de la cola vibran con el aire, produciendo el sonido mecánicamente. 









Abubilla, Upupa epops



El nombre de la Abubilla, esta ave bella y curiosa a la vez, es onomatopéyico, trascripción en diminutivo de su canto «bub-bub-bub». Con un moño de grandes plumas flameantes, con puntas negras, que despliega en la excitación del cortejo, también esta provista de un pico largo, curvado, con el cual perfora la tierra en busca de gusanos y larvas de insectos. En vuelo, sus anchas alas redondeadas, que bate irregularmente, le otorgan el aspecto de una gigantesca mariposa. En tierra su marcha es elegante, tanto si camina agitando la cabeza como si trota ligeramente.




Abejaruco Europeo, Merops apiaster



En el mes de abril los abejarucos, cazadores africanos, han regresado ya de sus cuarteles de invierno. Una nube de aves de brillante colorido sobrevuela entonces el talud, donde han excavado largos túneles que conducen a los nidos. Muy bellos posados, los abejarucos son admirables en vuelo.