domingo, 27 de mayo de 2012

Un paseo por Ferreirola y Fondales.

    Bajamos a Ferreirola pasando por cultivos abandonados y un baranquillo de aguas ferruginosas (de ahí el nombre latino del pueblo), y una fuente a la que llaman "la gaseosa". Una vez en el pueblo tomamos la calle del Agua, que baja frente a los lavaderos y la fuente.





















En menos de cinco minutos llegamos a través de bancales, barrancos y acequias a Fondales, que es el barrio más bajo de los tres que componían el antiguo municipio de Mecina Fondales.


Aqui podemos apreciar la peculiar arquitectura de los pueblos alpujarreños, compuesta por elementos obtenidos del entorno: las piedras de esquistos para los muros, las mas planas para suelos y aleros, las vigas de castaño, la "launa" para impermeabilizar las cubiertas planas. Sus calles tortuosas, sus "tinaos", sus huertos abancalados..., componen un paisaje difícil de olvidar.